LÍBERO
En muchas oportunidades, tengo la sensacion de asistir a guiones que abarcan problemáticas ya conocidas aunque relatadas de modos diferentes, algunas mas creativas y otras mas superficiales. Se podría llegar a decir: no hay nada nuevo bajo el sol.
En esas ocasiones escucho atentamente las presentaciones de mis compañeros y siento que son abordajes filosóficos sobre algo que todos vimos. Con filosóficos pretendo decir que son interpretaciones analíticas personales sobre las cuestiones y hechos presentados por la película. Esas visiones se van integrando y enriqueciendo con los aportes de cada uno.
Siento que esta es una película diferente. En otras se usa la cámara para mirar la escena y mostrar el guión. Aquí se cuenta con imágenes, (como la de la escalera con sus vueltas, como la vida de Tommy, enroscada y abismal en la que se sienta con toda su soledad a cuestas) y con gestos. Nadie habla de sus sentimientos: los muestran los ojos de Tommy. Es el rostro y la mirada del niño los que narran la historia. El mérito es así mismo el de haber podido recuperar esa memoria infantil generalmente reprimida.
Nadie dice en la película que cada niño es resultado de la actitud de sus padres: lo muestran su ensimismamiento, el recorrido por los bordes en la azotea, percibida por su amigo como a 40.000 metros del piso. Imagen elocuente de una vida en el borde, poniéndose en riesgo y haciendo equilibrio.
En cierta forma no es el relato de una familia; es el relato de sobrevivientes incomunicados vinculados por los lazos sanguineos. Cada uno sobrevive a sus propios fracasos y el único ancla es la casa, no la familia, es la vivienda, el lugar común.
En la insinuante y leve sonrisa del niño se percibe su alegría de poder compartir algunos momnetos con la familia “normal” la del vecino, y en su rostro también se refleja la decepción ente la vuelta de la madre y la certeza de su nueva partida.
Los padres son niños inmaduros que buscan protección y ayuda en los hijos que hacen las veces de padres de sus propios padres. Todos fracasan. La madre escapando una y otra vez buscando el sostén del dinero que le ofrecen otros hombres. El padre en su trabajo en el cine, por sus comportamientos, su soberbia, sus reacciones brutales, su inflexibilidad mostrada al filmar al camello teniendo excepcionalmente a toda la familia junta. Tiene actitudes tan suicidas como las del hijo cuando camina por el tejado. Sin embargo hay que reconocer el esfuerzo que hace por sostener al grupo familiar ante el abandono de la madre. Pero no alcanza porque el padre también es carente e inmaduro.
La incomunicación está brutalmente presente en ellos y en sus historias. Paradojalmente es lo que vincula, tanto en la casa, como a Tommy con el compañero mudo de la escuela. También mostrado en el diálogo paralelo entre padre e hijo (por señas) através del vidrio en el natatorio, obligándolo a competir cuando él quiere jugar al footbol. Muy fuerte y elocuente la imagen del niño en el agua alternando ruidos y silencios según saque o introduzca la cabeza en el agua y finalmente el silecio total cuando abandona la competencia. Entonces el padre - niño echa al hijo de la casa porque no satisface sus deseos proyectados en el niños; el de ser un ganador. El niño - padre de su padre- regresa entrando par la ventana, para consolar a su padre- niño.
Todos huyen. El niño que, necesitando afecto, hace un sobreesfuerzo al enviar un anónimo escribiendo “Te Amo” a su compañera, sin poder sostenerlo. Huye igual que su madre e igual que el padre cuando da por terminados abruptamente sus trabajos.
Los actores fueron magníficamente elegidos. El padre no parece ser el director del film. Interpreta un personaje absolutamente creíble. El niño un verdadero hallazgo y/o mérito del director que con esos primeros planos lograr esas interpretaciones.
La fotografía en general oscura (como las vidas de cada uno).
Hay poca música, sólo en momentos puntuales del film.
domingo, 22 de julio de 2007
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